Un recorrido por nuestros 700 años de historia

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Creado en Lunes, 25 Junio 2012

Por Rufino Rojo García-Lajara

Celebramos en este año 2012 el setecientos aniversario de la concesión de la Carta Puebla al nuevo Corral de Almaguer surgido con fuerza a partir de la vieja villa asentada en el cerro de la Muela. Setecientos años plenos de admirables hazañas y extraordinarios acontecimientos, a la vez que terribles infortunios, desgracias y miserias. Siete siglos que reflejan a la perfección la evolución natural del ser humano a través de la historia, con importantes avances y desconcertantes retrocesos. Siete períodos de tiempo, en definitiva, que han ido modelando poco a poco no sólo a nuestra villa y su entorno, sino a nosotros mismos y a nuestro carácter y modo de ser, como resultado genético de los entrecruzamientos habidos entre las diferentes familias que durante ese tiempo han transcurrido por nuestro suelo.

Mucho ha llovido desde entonces y muchos los hechos que merecerían ser recogidos en un recopilatorio como éste, pero la tiranía de la falta de espacio nos obliga a remitirnos sólo a los más sobresalientes y a los que han alcanzado algún tipo de notoriedad, desechando no pocas historias protagonizadas por las diversas generaciones que nos han precedido y que nadie jamás tuvo la precaución de poner por escrito para dejar constancia.

Siglo XIV

Y comenzamos en el año 1312, en un municipio que difícilmente reconoceríamos hoy en día. El Corral de Almaguer que acaba de recibir la carta de villazgo es un pueblo asentado en un pequeño promontorio rodeado de cursos de agua por tres de sus cuatro costados. Una villa amurallada que domina una fertilísima vega plena de exuberante vegetación, en el centro de un importante cruce de caminos que, desde época ibérica, le confiere un movimiento económico sin igual en la comarca. Movimiento económico rápidamente advertido por la Orden de Santiago, que logra que el Rey Alfonso XI le conceda en 1314 nada menos que dos ferias, con lo que aquello suponía de ingresos económicos para el municipio y para la Orden. Hecho excepcional sin lugar a dudas, que junto al tolerante fuero de Uclés imperante en la villa, sirvieron de atractivo para el asentamiento de una numerosa e importante comunidad judía y otra no menos nutrida comunidad morisca. Es la época de las tres culturas. Época con frecuencia sobredimensionada y en no pocas ocasiones idealizada, en la que las tres religiones convivieron sí, pero con no pocos problemas y roces, como lo demuestra la terrible matanza de judíos de 1391 que llevó a muchos corraleños de religión hebraica a convertirse a la fuerza para no sucumbir a la espada o a la hoguera.

Siglo XV

Continuó el crecimiento económico y demográfico de nuestra población durante el siguiente siglo, a pesar de los incesantes enfrentamientos entre la poderosa nobleza y los monarcas de los distintos reinos en que se encontraba divida la Península Ibérica. Como consecuencia de esas disputas, Corral de Almaguer pierde su castillo en 1454 y sus murallas en 1476 apoyando el bando de la futura Isabel la Católica. Afortunadamente éste último apoyo le reportó el agradecimiento de la reina y la confirmación de todos sus privilegios. Y aún habría de personarse la reina Isabel en el Capítulo General de la Orden de Santiago celebrado en 1480 en nuestra villa, para, en una jugada magistral, poner paz entre los dos Maestres de Santiago (Alonso de Cárdenas y Rodrigo Manrique) y de paso hacerse con el control de la Orden.

Otros tres acontecimientos acaecidos a finales de este periodo se revelarían trascendentales para la población y tendrían un impacto crucial en el futuro: La aparición de la imprenta, el descubrimiento de América y la expulsión de los judíos.

Siglo XVI

La llegada de la Edad Moderna supuso la mayor época de esplendor para Corral de Almaguer. Superada la guerra de las comunidades, una etapa de bonanza y desarrollo pareció instalarse en la villa, propiciando el asentamiento de importantes familias y generando un crecimiento económico jamás visto hasta entonces. Es tiempo de profundos cambios culturales, artísticos y arquitectónicos que tuvieron su reflejo paralelo en un nuevo modo de entender la vida y en la presencia de numerosos corraleños en los más altos puestos del Reino.

La llegada de la Edad Moderna supuso la mayor época de esplendor para Corral de Almaguer.

La configuración urbana de la población es ya prácticamente la actual, con la terminación de la nueva iglesia parroquial y el trazado de una plaza mayor mucho más amplia y acorde con la estética del renacimiento. Estética que se verá igualmente reflejada en las casas de la Encomienda, de los Collados, de los Briceños y en otras muchas hoy desaparecidas. El espectacular aumento en el número de habitantes, junto al paralelo crecimiento económico, posibilitó igualmente el afianzamiento de nuevos barrios o arrabales (de San Sebastián, de la Concepción, de Santa Ana) y la fundación de dos Monasterios, uno de monjas de clausura y otro de frailes descalzos.

Siglo XVII

Consecuentemente con los vaivenes de la historia y su evolución en dientes de sierra, este siglo supuso un periodo de decadencia y empobrecimiento general de la población. Una profunda crisis económica, demográfica y social azotaba el reino y tenía su dramático reflejo en Corral de Almaguer. Terribles epidemias diezmaron a los vecinos, y sucesiones de malas cosechas sumieron a nuestra villa en la miseria y el abandono. La presión de los impuestos ahogaba a los empobrecidos labradores, que no tenían más remedio que dejarlo todo y emigrar a las ciudades para servir como criados, o ingresar en los conventos con el fin de asegurarse un plato de comida. Para colmo de males, los escasos jóvenes en edad de trabajar eran reclutados para engrosar los ejércitos de Su Majestad y en 1610 fueron expulsados los corraleños de religión musulmana o moriscos, perdiendo con ello una mano de obra barata y especializada en las labores del campo. Como resultado de todo ello, los campos no se labraron como debían por falta de gente y la langosta se hizo dueña de las cosechas.

En época de desgracias la gente suele refugiarse en la iglesia para ahogar sus penas y solicitar ayuda del más allá, es quizás por ello que se construyó una nueva ermita a la patrona dotándola de grandes dimensiones y se erigió un nueva torre en la parroquia, si bien ésta mucho menos ostentosa de lo que estaba previsto originalmente.

En contraste con este oscuro panorama, Don Juan de la Fuente hacía patente el viejo refrán: “A río revuelto ganancia de pescadores” construyendo para sus hijos tres de las mansiones más bellas y emblemáticas de la localidad

Siglo XVIII

A pesar de que Corral de Almaguer encaró el nuevo siglo afectado por una profunda depresión, la llegada de los Borbones al poder pareció insuflar nuevos aires y ganas de vivir entre la población. Como reacción a la extrema seriedad, rigidez y oscuridad de los tiempos pasados, los excesos de todo tipo hicieron aparición en la vida de los españoles y el arte, la literatura, la música y hasta el modo de hablar y vestir, se vieron invadidos por el profuso y recargado estilo Barroco. La iglesia, siempre oportunista, no quiso permanecer ajena a tan ornamentada tendencia y sustituyó el retablo mayor de estilo renacentista, que a su vez había desbancado a otro gótico anterior, por uno nuevo de corte barroco en consonancia con los nuevos tiempos. En la población se levantó también otro de los edificios más representativos del municipio: la casa de Postas o de Medrano.

A partir de la segunda mitad del siglo, coincidiendo con el reinado de Carlos III, los intelectuales o ilustrados alcanzaron el poder y con ellos una mentalidad extremadamente avanzada, preocupada por analizar, investigar y comprender todo lo que rodeaba al ser humano mediante la razón. Los ilustrados de la época pretendían transformar el mundo en algo mejor y más perfecto, por lo que los proyectos de cambio surgieron por doquier. España recuperó con ello parte de su perdida grandeza, y hasta Corral de Almaguer llegaron las grandes obras de ingeniería, con el trazado del nuevo Camino Real de Valencia-Cartagena que cruzaba el valle del Riánsares y allanaba el fuerte desnivel existente entre el arrabal y la población mediante la construcción de un gran talud y un magnífico puente de piedra. El ayuntamiento de aquella época, imbuido también por el nuevo espíritu reformista, saneó y encauzó el río Riánsares a su paso por la villa, planeó la traída de aguas desde la fuente de Peinado y construyó el actual ayuntamiento bajo los planos del arquitecto de la corte Ventura Rodríguez

Siglo XIX

Muchos y profundos cambios trajeron consigo los cien años que transcurrieron entre 1800 y 1900. Cien años conflictivos que comenzaron con la invasión francesa y la consiguiente Guerra de Independencia. Corral de Almaguer fue testigo de primer orden de las hostilidades con la presencia del propio rey José Bonaparte y los fuertes enfrentamientos entre los naturales y los invasores que no dudaron en arrasar y arrebatar todo cuanto de valor había en la localidad.

 Corral de Almaguer fue testigo de primer orden de las hostilidades con la presencia del propio rey José Bonaparte.

Tras la época absolutista de Fernando VII, y una primera etapa de guerras carlistas que llegaron a las tapias de la población, Isabel II inauguró un complicado periodo constitucional en el que progresistas y moderados se alternaron en el poder con el General Espartero y el General Narváez a la cabeza. Fue durante este periodo cuando se dictó la ley de desamortización civil y eclesiástica que cerraría conventos y privaría a la iglesia de sus enormes posesiones y a los ayuntamientos de las tierras comunales que sostenían los escasos ingresos del municipio. En Corral de Almaguer, el loable objetivo de llevar a cabo un mejor reparto de las tierras y de la riqueza entre la población, acabó constituyendo todo un fiasco, pues con ello lo único que se consiguió fue la aparición de nuevos terratenientes latifundistas, denominados caciques, que en su afán por obtener rápidos beneficios no dudaron en hundir las condiciones de vida de los campesinos y crear una peligrosa masa de pobres y desheredados como no se había conocido desde hacía siglos.

Para colmo de males, en 1885 hizo aparición una terrible epidemia de cólera que se llevó al otro mundo a buena parte de la población y sumió en la pobreza más absoluta a otro gran porcentaje de vecinos.

Siglo XX

Comenzó el nuevo siglo con un fuerte desequilibrio económico y social y un general descontento entre las diferentes clases sociales. En las ciudades los obreros industriales comenzaban a organizarse en sindicatos, mientras en el campo las masas de campesinos seguían sumidas en la miseria. Miseria que llevó a los jornaleros de nuestra población a protagonizar una de las primeras revueltas campesinas de la época: “la revuelta del duro”. En política nacional, mientras tanto, se alternaban los partidos liberales y conservadores sin poner solución a la creciente inestabilidad gubernamental y conflictividad social. Inestabilidad y conflictividad que se sucederían a lo largo de la monarquía de Alfonso XIII, dictadura de Primo de Rivera y Segunda República, hasta acabar abiertamente en el enfrentamiento Civil que sumió a España en la  barbarie y la destrucción.

La miseria llevó a los jornaleros de nuestra población a protagonizar una de las primeras revueltas campesinas de la época: “la revuelta del duro”.

Y lo peor estaba por llegar, pues con el final de la guerra apareció una terrible hambruna que sumió en la desesperación a buena parte de las familias corraleñas. En los años posteriores muchas de esas familias no tuvieron más remedio que emigrar hacia las grandes ciudades en busca de trabajo.

La situación comenzó a cambiar en Corral de Almaguer coincidiendo con la llegada de D. Crisanto Ortega a la alcaldía (1955-1963). Durante su reconocida etapa de gobierno se advirtió una asombrosa entrada de dinero proveniente de los organismos oficiales, que revirtió a su vez en una sorprendente mejora de todas las infraestructuras municipales. Su increíble labor al frente de la alcaldía y su imaginación a la hora de solucionar los diversos problemas financieros y administrativos, le llevaron a ser considerado por todos como el mejor alcalde de Corral de Almaguer.

Tras la dictadura del General Franco y una delicada transición hacia la democracia, las urnas volvieron a ser protagonistas entre los ciudadanos y con ellas la alternancia de los diferentes partidos políticos en el gobierno municipal. A su vez, con la integración de España en la Comunidad Europea se advirtió una fase de crecimiento sin parangón, que tuvo su reflejo en la etapa de bonanza económica y desarrollo local con la que terminó Corral de Almaguer el ajetreado siglo XX

Siglo XXI

En concordancia con los vaivenes de la historia, una profunda crisis económica y financiera ha irrumpido en la vieja Europa durante estos primeros años del nuevo siglo, azotando con especial virulencia a los países mediterráneos y amenazando con echar por tierra los grandes logros de la sociedad del bienestar. En este contexto, Corral de Almaguer se dispone a celebrar este verano el setecientos aniversario de la promulgación de su carta puebla, haciendo un canto a la esperanza y concediendo un amplio espacio al optimismo, con la confianza de que al igual que ocurriera en tantas ocasiones de su ya dilatada historia, las aguas finalmente vuelvan a su cauce y los corraleños podamos disfrutar plenamente de nuestra población.

 

Historia de Corral de Almaguer

Setecientos años de historia

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