Rufino Rojo García-Lajara. Historiador

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Creado en Sábado, 14 Julio 2012

Buscador incansable de historias y sucesos locales, Rufino Rojo ha escarbado en muchos rincones y ha participado en muchas iniciativas, no siempre con buen final ni con resultados gratificantes, por recuperar y dar a conocer el origen y desarrollo histórico de Corral de Almaguer. Su publicación más reciente “Grandezas y bajezas de la aristocracia corraleña del siglo XVI” se centra en ese siglo, pues fue entonces cuando la población alcanzó su mayor esplendor, en un tiempo en el que, cuenta el autor, a pesar de la gran demanda de soldados para los ejércitos reales, Corral apostó por las artes y la cultura.

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Si tuvieras que dar un titular que resumiera la historia de Corral, ¿cuál sería?

No es nada fácil condensar una historia de tantos siglos en una frase, ni creo que resulte justo para todos aquellos que a lo largo de cientos de años se esforzaron por intentar situar a Corral en el lugar que le corresponde. No obstante y haciendo un ejercicio extremo de síntesis, quizás podría ser acertado: “Crónica de un sueño que pudo ser, pero que poco a poco se desvaneció”. Recogiendo la idea de un pueblo que nació con los mejores augurios y con todo un pan debajo del brazo en forma de dos ferias que lo igualaban con las ciudades más importantes del reino. Un pueblo mimado por la Orden de Santiago con multitud de privilegios, que parecía destinado a ejercer de cabeza de la comarca y referente económico de la zona, y que, sin embargo, por los avatares del destino, no supo, o quizás no pudo, estar a la altura de las circunstancias.

Solo durante el siglo XVI pareció resurgir con fuerza, hasta el punto de sobresalir por encima de muchas ciudades del reino en cuanto a número de habitantes y movimiento mercantil, atrayendo, como si de moscas a la miel se tratase, a lo más granado de la aristocracia regional. Desgraciadamente solo fue un sueño, una quimera, un resplandor que brilló con fuerza por momentos, pero que poco a poco se fue desvaneciendo hasta apagarse. La herencia de ese breve pero grandioso pasado, representada por las numerosas casas señoriales que esos rancios aristócratas de alta cuna y baja cama construyeron, quizás hoy en día (de haberse conservado) nos hubieran salvado la piel gracias al turismo. Pero no; somos un pueblo de extremos impregnado por una mentalidad fuertemente conservadora e inmovilista, excepto en lo que a la edificación se refiere, donde por lo visto nos gusta lo nuevo más que a un tonto una tiza; siempre, claro está, que sea mejor que lo del vecino.

Somos un pueblo de extremos impregnado por una mentalidad fuertemente conservadora e inmovilista.

Como símbolo y triste muestra de esa decadencia, la principal joya de aquel viejo legado renacentista “La portada de la Iglesia” agoniza en el peor estado de toda su historia, esperando que el párroco acuerde movilizar la economía de sus fieles y acometa una rápida restauración antes de que la Virgen de la Asunción decida descender sobre alguna de las cabezas de sus feligreses (espero que no sea sobre mi madre).

 

¿Cómo comenzó tu afición por la historia de Corral?

Reconozco que desde muy niño me atraía lo desconocido y siendo monaguillo me gustaba descubrir los misterios y secretos que guardaban las oscuras dependencias de la iglesia. Pero debió ser sobre el año 1976 o 77 cuando un grupo de amigos conocimos a Agustín Nadal, un hombre de avanzada edad que por aquel entonces parecía ser el único interesado por la historia del pueblo. Loco de contento al comprobar que alguien más se interesaba por aquella “rara afición”, nos abrió las puertas de su casa y nos contó las antiguas leyendas que trataban sobre el pueblo, mostrándonos de paso algunas fotocopias de viejos documentos de la Orden de Santiago que le proporcionaba el padre Martín de Nicolás, afamado investigador y jesuita quintanareño. El resto lo fui descubriendo por mi mismo, investigando en la Biblioteca Nacional a la vez que estudiaba la carrera. Con la táctica de pedir un libro de medicina y otro de historia, me fui haciendo con una enorme cantidad de documentos referentes a Corral de Almaguer, que sirvieron de punto de partida para hacer las primeras investigaciones y descubrir un mundo lleno de viejos fantasmas corraleños deseosos de contar sus historias.

 

¿Con qué dificultades te has encontrado a la hora de encontrar y utilizar fuentes para tus investigaciones?

Afortunadamente en los últimos 20 años la accesibilidad a los diferentes fondos documentales de la nación ha mejorado muchísimo, y las trabas y requisitos para consultar sus documentos se han reducido en algunos casos hasta casi desaparecer. Los archivos sin catalogación o con archiveros que los manejaban como si de sus posesiones se tratasen, prácticamente han pasado a la historia. De hecho, la tendencia actual es ir digitalizándolos poco a poco hasta hacerlos accesibles desde nuestra casa por medio de Internet.

 

Las imágenes que vemos ahora de hace 50 años respiran miseria por todas partes. La situación actual es mala pero no comparable con aquella. En definitiva, el peso recae siempre del mismo lado. ¿La historia se hace con la gente o a pesar de la gente?

Si somos capaces de analizar fríamente la historia de la humanidad, comprobaremos cómo buena parte de los “grandes personajes” y héroes a los que hemos levantado estatuas, como por ejemplo: Alejandro Magno, Julio Cesar, Napoleón, etc. (cada país tiene los suyos propios) ocasionaron en conjunto, por uno u otro motivo, la muerte de millones de seres humanos. Razonando este curioso comportamiento, que parece ser una constante a lo largo de la historia, es fácil llegar a la conclusión del escaso peso específico que la gente, entendida como seres humanos en conjunto, han tenido y tienen para éstos… llamémoslos “líderes de la manada” a los que, insisto, en no pocas ocasiones hemos levantado estatuas.

Con la irrupción de la democracia, por momentos se nos hizo creer que éramos dueños de nuestros propios destinos.

Con la irrupción de la democracia, por momentos se nos hizo creer que éramos dueños de nuestros propios destinos y la opinión del pobre valía tanto como la del poderoso. Obviamente el devenir de los tiempos ha echado por tierra esta convicción, pues el poder de manipulación de éstos últimos sobre ese gran porcentaje de la humanidad destinado a ser masa y no cuestionarse nunca el porqué de las cosas, es cada vez mayor. Esto justifica el obsesivo afán de nuestros políticos por controlar los medios de comunicación, y nos lleva a la conclusión de que nuestros gobernantes gobiernan utilizando a la gente pero sin la gente, en lo que podíamos llamar una nueva versión del lema absolutista “todo para el pueblo pero sin el pueblo”

En una vuelta de tuerca más, y hoy en día lo estamos sufriendo en nuestras propias carnes, podemos comprobar cómo ya ni tan siquiera las decisiones que afectan a millones de personas las toman los propios estados, sino los intereses económicos ajenos. Los rumores y especulaciones de unos pocos, o de otros países interesados, son capaces de hundir un país en la pobreza sin que medie guerra alguna. ¿Cómo no pensar entonces que la historia se hace a pesar de la gente?

 

¿Hay un interés real por nuestra historia local o todo se queda en mera curiosidad o anécdota?

Creo que podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que existe en la actualidad un creciente interés por la historia en general. Otra cosa es que hayan sido las series televisivas o las películas del género, con sus inexactitudes y contenidos poco verídicos, las que hayan ayudado a conseguirlo. De cualquier manera y a pesar del ambiente gótico propio del romanticismo del siglo XIX que impregna la visión actual de nuestro pasado, la realidad es que la novela histórica ha batido todos los records y no sólo por cantidad. Como reflejo de ese ambiente, es difícil hoy en día encontrar un pueblo que no celebre algún tipo de acontecimiento medieval. En consonancia con esa tónica, el interés por la historia local es también creciente.

 

Siempre que se habla de historia de Corral aparece tu nombre. Has publicado numerosos artículos y varios libros sobre el tema. ¿Cuál será tu próxima entrega?

En estos momentos tengo varios frentes abiertos relativos al siglo XVI. ¿Por qué este siglo concretamente, me dirás? Pues porque creo que es una época fascinante y crucial para nuestro pueblo, en la que gracias a la llegada de la imprenta y el papel comenzaron a recogerse los acontecimientos diarios, apareciendo por primera vez la historia de Corral de Almaguer con nombres y apellidos. Y si bien es cierto que gracias a la aparición del papel y su reducido coste hoy podemos conocer la historia del Corral de Almaguer de hace más de 500 años, no es menos cierto que el deterioro de este material con el paso del tiempo es infinitamente superior al pergamino, por lo que en estos últimos años lo que intento es recopilar apresuradamente el mayor número de documentos posibles, para evitar que el tiempo y el deterioro acaben con esta parte de nuestra memoria escrita y por tanto de nuestra historia. Bucear entre viejos legajos sucios y polvorientos, algunos de los cuales no han sido abiertos en quinientos años, es apasionante sí; pero también lento, costoso y en ocasiones triste, sobre todo cuando el papel se te deshace entre las manos sin haberte podido contar su historia. Es una lucha perdida contra el paso del tiempo, que tiene como objetivo evitar en la medida de lo posible que avance ese alzeimer de nuestra memoria colectiva, pero hoy por hoy, sin ayuda de ningún tipo, es lo único que puedo hacer. De todas maneras, al trabajo de búsqueda en los viejos archivos del estado, hay que añadir el de traducción de los documentos pues, como te decía, la mayoría se encuentran en mal estado y escritos en castellano antiguo. Como ves, una labor bastante ingrata y escasamente reconocida, que poco tiene que ver con Indiana Jones.

Es triste cuando el papel se te deshace entre las manos sin haberte podido contar su historia.

 

La Asociación Cultural ha creado un logotipo para conmemorar el séptimo centenario, que está apareciendo por todas partes y añadiendo el acontecimiento a las Jornadas Medievales. ¿No crees, sin embargo, que esto del séptimo centenario de la fundación de Corral como villa, está pasando un poco de puntillas?

Sí, estoy totalmente de acuerdo. En mi humilde opinión, concentrar la celebración del séptimo centenario en un solo acto resulta muy poco ambicioso para una conmemoración de estas características. Creo sinceramente que el Ayuntamiento, como representante de todos los corraleños, debería haber tomado la iniciativa en este tema y, junto con la Asociación de Amigos de Corral de Almaguer, aglutinado un año antes a las distintas fuerzas vivas del municipio: asociaciones, colegios, cooperativas, instituto, fundación, empresas, etc, para elaborar un plan conjunto que llevara a ocupar con actos relacionados con este evento, todos y cada uno de los fines de semana del año 2012. Comenzando por solicitar -con la suficiente anticipación- la presencia del Gran Maestre de la Orden de Santiago (el Príncipe Felipe) al objeto de rememorar la entrega de la Carta Puebla, como hicieron otros pueblos en similares circunstancias, para seguir -por poner un ejemplo- con la elaboración de un vino del séptimo centenario a cargo de las cooperativas, un dulce del séptimo centenario a cargo de las panaderías, una tapa del séptimo centenario a cargo de los diferentes bares, actuaciones de las diferentes asociaciones relacionadas con este evento, un baile de carnaval con motivo medieval, conferencias, coloquios sobre el tema, trabajos y actividades extraescolares relacionadas con la Carta Puebla por parte de los colegios, teatro del siglo de oro, premios deportivos, liga y maratón del séptimo centenario, conciertos, exposiciones de documentos relacionados con la Carta de Villazgo… en fin, un variado, amplio e imaginativo repertorio de actuaciones de poco presupuesto (por aquello de la crisis) que hubieran llenado de auténtico contenido todo el año 2012 y hubieran conseguido trasmitir a sus habitantes la trascendencia de aquel importante acontecimiento.

Concentrar la celebración del séptimo centenario en un solo acto resulta muy poco ambicioso para una conmemoración de estas características.

Preocupante ha sido igualmente, según mi opinión, la falta de “merchandising” relacionado con el tema. Teniendo como se tenía un logotipo artístico y de muy buena factura, cuya presencia debería haber inundado la población y haber aparecido impreso hasta en los rosquillos, desaprovechar la ocasión ha resultado un error de bulto difícil de recuperar a estas alturas del año. Creo sinceramente, e insisto en que es solo mi humilde opinión, que una vez más los corraleños nos hemos quedado cortos y hemos pecado de falta de iniciativa e imaginación.

 

Está claro que la historia de Corral no da para una asignatura. Sin embargo, ¿se podría prestar por parte de colegios e instituciones un poco más de atención a nuestros orígenes y patrimonio cultural?

Por supuesto que sí, existen muchos acontecimientos históricos de obligatorio estudio en los libros de texto que tienen su paralelismo en la historia de la localidad. Está comprobado que resulta más fácil para los alumnos memorizar la historia y el arte si se explica acompañada por ejemplos prácticos, y de éstos últimos creo que tenemos sobradas muestras en la población.

 

El Rollo Jurisdiccional está en pie gracias a la Asociación Cultural, y en cuya iniciativa tú tuviste un papel importante. ¿Cómo ves el papel de la Asociación en la recuperación y mantenimiento de nuestro patrimonio cultural?

Creo que acabas de poner precisamente un ejemplo claro de lo importante que puede llegar a ser el papel de la Asociación en la protección, recuperación y conservación de nuestro patrimonio; y me vas a permitir que te ponga un par de ejemplos. Hace ahora 33 años que un grupo de amigos solicitamos por primera vez la recuperación del Rollo Jurisdiccional al Gobierno municipal de aquellos tiempos, sin obtener resultado alguno. Pocos años después volvimos a intentarlo (aportando incluso una maqueta) con otros gobiernos de diferente signo político, obteniendo idéntico resultado. Te puedo asegurar que de no haber sido por la Asociación y la fuerza que representaban tantos vecinos unidos por una causa común, las piedras del rollo habrían acabado hechas añicos, engrosando los cimientos de alguna obra municipal. Esto mismo ocurrió con la Casa de los Collados; de no haberse atrevido la Asociación a denunciar al Ayuntamiento y a la familia por su abandono, e incluso amenazar con denunciar a la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha por su desidia en el tema, hoy en día es probable que en su lugar hubiéramos encontrado un solar o un bloque de pisos de esos que surgieron como setas en la pasada fiebre del ladrillo.

Por ello creo sinceramente que es muy importante el papel que puede y debe jugar la Asociación en la protección de nuestro patrimonio, como crucial debe ser también el que la Asociación se mantenga siempre NEUTRAL ante las diferentes ideologías políticas que transcurran por el Ayuntamiento de turno.

 

Recuperar y conservar el patrimonio artístico y cultural no es una tarea fácil, y pocas veces se cataloga como una prioridad. ¿Podríamos decir que las administraciones públicas, en general, se convierten a veces en carcoma nuestro legado histórico?

En líneas generales la cultura ha sido siempre un tema secundario para los políticos, y durante décadas la gente que se preocupaba por estos temas era catalogada de rara e idealista. Por poner un curioso ejemplo ilustrativo: con 18 años fui a denunciar ante la Guardia Civil el robo del escudo que se encontraba empotrado en la casa contigua a la casa de los collados y que en la actualidad ocupa la calle de Fátima. Inenarrable la cara de circunstancias que puso el bigotudo guardia civil de la puerta, al comprobar cómo un mocoso -que es como me debió ver- le pedía que aplicara la ley de protección del patrimonio, vigente desde la República, nada menos que al propietario más rico de la localidad. Ni que decir tiene que me mandaron a casa con viento fresco, y el escudo acabó en el chalet del susodicho propietario. Años más tarde, y por poner otro lamentable ejemplo, junto al viejo molino de Pedro Tejero aparecieron los restos de una villa romana de singular riqueza, con cerámica de lujo, vidrio, restos de pintura en las paredes y teselas de mosaicos. Después de explicar la importancia del hallazgo a la Corporación Municipal, decidieron acompañarme para ver en directo tan maravilloso tesoro -que ellos debieron imaginar ya excavado y reconstruido para que lo vieran sus ojos- pero, claro está, en el lugar se encontraron con piedras y más piedras, tejas, algunas basas de columnas y abundantes restos de cerámica romana que a ellos les perecieron procedentes de botijos rotos. Con cara de haber sido víctimas del timo de la estampita, conseguí convencerlos a continuación para que subieran a la sierra y apreciasen los restos del enorme poblado ibérico que habíamos descubierto y declarado en Toledo, para recabar su apoyo ante una futura excavación. Después de no pocos esfuerzos en la subida, que me hicieron temer por la vida de algún concejal, y tras comprobar éstos con cara de circunstancia, sudor y fatiga, las alineaciones de piedras y restos de cerámica (que automáticamente achacaron a los moros por más que intentaba explicarles que eran anteriores a Jesucristo) uno de los ediles abogó por aprovechar el día y bajar a por unos conejos para hacer un caldillo patatas. Ahí acabó la aventura cultural de aquella Corporación.

En muchas ocasiones uno tiene la sensación de estar hablando a las paredes.

Como consecuencia del clásico desinterés de nuestros gobernantes por estos temas, la villa romana de Corral de Almaguer fue arrasada en su totalidad, mientras la villa de Carranque (descubierta al mismo tiempo que la de Corral) cuenta hoy en día con uno de los mejores parques arqueológicos de la provincia. Lo mismo ocurrió con el poblado ibérico, que aún sigue esperando mejores tiempos para ser excavado, mientras expoliadores de toda España se han paseado y pasean a su antojo por sus restos y el cercano yacimiento de Villatobas, de mucha menor entidad, recibía subvenciones para su excavación. ¿Comprendes ahora porqué en muchas ocasiones uno tiene la sensación de estar hablando a las paredes?

 

Este año la Semana Santa corraleña ha sido declarada de Interés Turístico Regional. ¿Crees que este tipo de reconocimientos sirven realmente para fomentar el turismo?

Hombre, que quieres que te diga, supongo que menos es nada. Aunque me temo que este tipo de títulos, sin propaganda institucional y ayuda económica que facilite su difusión, resultan vacíos de contenido. Si además tenemos en cuenta la enorme cantidad de fiestas de interés turístico regional declaradas en España, pues no sé… ¡ojalá! me equivoque, pero veo difícil que sirva para algo más que para enardecer el orgullo de las cofradías.

A lo largo de la historia y esto te lo puedo decir con conocimiento de causa, Corral de Almaguer ha perdido muchas oportunidades por no apostar por la innovación y el progreso. La mentalidad fuertemente retraída y conservadora de sus habitantes y el consiguiente miedo a arriesgar y tomar la iniciativa, han hecho que siempre se mantuviera en un segundo plano, expectante por ver cómo les iba a los demás antes de tomar una decisión. Esa falta de iniciativa y ese escaso espíritu empresarial, motivó el que nuestro pueblo llegara tarde a la mayoría de las grandes decisiones, en beneficio de otros pueblos vecinos de talante más osado. Por ponerte un ejemplo relativamente cercano: si cuando, hace ya muchísimos años, se propuso a las cooperativas construir una planta embotelladora para poner sus vinos en el mercado (en vez de venderlos a granel) sus accionistas hubieran aceptado la propuesta, los vinos de Corral de Almaguer hubieran sido de los primeros en salir al mercado y quizás hoy en día serían tan famosos como los de Valdepeñas (que en aquel entonces sí supo apostar por ello) y nos sería más fácil competir en este mundo sobresaturado de vinos.

Corral de Almaguer ha perdido muchas oportunidades por no apostar por la innovación y el progreso.

Con la Semana Santa pasa tres cuartos de lo mismo. Si cuando la Asociación propuso a las cofradías solicitar la declaración de fiesta de interés turístico (y para ello elaboró un costoso video) las hermandades hubieran sido capaces de ponerse de acuerdo, quizás hoy la Semana Santa de Corral estaría declarada de Interés Nacional, como la de Ocaña, que es la que se llevó el caramelo al no presentarse Corral.

Como vemos, la excesiva prudencia de que en ocasiones hacemos gala, nos lleva inevitablemente a perder la posibilidad de ser punteros en algo, limitándonos en nuestro día a día a copiar lo que ya han hecho otros y conformarnos con jalearnos a nosotros mismos y colgarnos medallas por lo fantásticos y estupendos que somos. Desde luego por ese camino Corral nunca sobresaldrá en nada.

Quisiera antes de terminar, si me lo permites, agradecer a la Asociación el espacio que me ha brindado con esta entrevista, así como la paciencia que ha demostrado el entrevistador para llevarla a cabo.

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