María del Carmen Navas Hervás presenta "La cruz del tiempo"

c_280_300_16777215_00_images_fotos_entrevistas_mcnavas.jpgLa escritora esquiviana, nacida en Madrid, que comenzó su actividad con relatos cortos y poesía, materializa la ilusión por ser escritora con su primera novela, La cruz del tiempo, cuya idea fue concebida en una de las clases de teatro a las que acude regularmente. El próximo sábado 5 de diciembre presentará su obra en Corral de Almaguer, a las 18:00 h, en el Salón Parroquial.

En la sipnosis de tu libro aparece esta frase: "Entonces murió y con ello liberó su alma". ¿Solamente la muerte puede liberar el alma?

No, yo creo que el alma es libre, solo que algunas veces somos incapaces de verlo. Lo que ocurre es que, en el caso de Álvaro, mi protagonista, la muerte es lo que le libera. Aunque no me estoy refiriendo a la muerte del cuerpo, sino la muerte de su alma atormentada. Sé que esto parece confuso, pero lo entenderéis cuando leáis mi libro.

Sarah, la joven americana que protagoniza La cruz del tiempo se encuentra en un pasado del que quizá no pueda escapar. ¿Puede convertirse el pasado en una prisión ineludible?

Sin duda alguna. El pasado algunas veces nos ata de tal manera que ya no podemos ni queremos escapar de él. Sarah es una mujer que ha sufrido mucho y que le gustaría volver atrás en el tiempo, solo por volver a estar con sus seres queridos, sin embargo, todos sabemos que esto es imposible. Todos hemos sentido, alguna vez, la necesitad de volver atrás y no querer continuar nuestro camino. Hay algunos que se quedan atrapados en esa jaula del tiempo y no saben continuar.

En tu novela hay un trasfondo de traición. ¿Qué ocurre cuando las personas en quienes más confías te dan la espalda?

En primer lugar, he de decir que la traición, viene de las personas a las que aprecias, si no no sería traición. Cuando además viene de personas muy allegadas, pienso que la desesperación invade tu vida. Lo primero sientes incredulidad e intentas justificarlo, después cuando compruebas que no hay justificación alguna, te sientes decepcionado y eso te hace volverte desconfiado. Sin embargo, creo que la traición es una cualidad innata en muchas personas, que no saben apreciar al que tienen a su lado.

¿Amor y odio van siempre de la mano?

Siempre. La línea entre el amor y el odio es muy frágil y muchas veces se rompe haciéndonos pasar en cuestión de segundos de un lado hacia el otro sin que apenas nos demos cuenta. Pienso que el amor y el odio son los dos motores del mundo y que son los que guían, en la mayoría de los casos, nuestros actos.

Sarah viene desde lejos a recoger algo que no sabe si le pertenece. ¿Hasta dónde tenemos que viajar para encontrar lo que posiblemente tenemos al lado?

Hasta donde haga falta, ese camino es el que nos va a hacer ser felices. A veces puede llegar a ser frustrante, por no encontrarlo, sin embargo, todo tiene su recompensa. Hay gente que está buscando toda la vida y no lo descubre, aunque yo creo que nunca debemos dejar de buscar. Y si al final nos damos cuenta de que estaba a nuestro lado, tenemos que sonreír y dar gracias por esa búsqueda, que en la mayoría de los casos nos hace sentirnos vivos.

Empezaste escribiendo relatos cortos y poesía. ¿Qué pasa en la actualidad con la poesía? ¿Dónde está?

Siempre en mi cabeza. Mi vida es poesía, aunque a veces no lo plasme en un papel.

En tu reseña biográfica pone que vas camino de concluir su particular viaje a Itaca, y en tu blog decías “Estoy a punto de tocar el cielo con mis manos y alcanzar mi destino”. ¿Has llegado a Ítaca? ¿Qué significa llegar a Ítaca?

Todavía no, sin embargo, estoy muy cerca. Para mí, Itaca es cumplir mi sueño de llegar a ser una gran escritora, de que mi libro llegue lo más lejos posible. Cada uno tenemos nuestro Itaca particular y lo importante no es llegar a ello, sino que, como decía antes, lo más importante es el camino a recorrer. Yo quiero llegar a mi meta, sin embargo, no me perdería, por nada del mundo, todas las experiencias tan extraordinarias que estoy viviendo, a la gente que estoy conociendo en mi viaje. A veces soy como Odiseo que, aunque me encuentro con incontables trabas, no cejo en mi lucha por llegar a mi Itaca particular. Creo que precisamente esas adversidades, son las que te hacen ser más fuerte y anhelar más llegar a ese destino.

Tu novela, La cruz del tiempo, se desarrolla en Toledo en un tiempo pasado. ¿Por qué vuelve tanto la literatura, últimamente, a escenarios del pasado?

Los escritores a veces somos esclavos de ese pasado, porque el futuro es tan incierto y nos da tanto miedo, que volvemos atrás para evadirnos. A mí me encanta volver atrás en el tiempo, porque soy una apasionada de la historia. Los humanos somos muy predecibles y tropezamos más de una vez con la misma piedra, por eso nos gusta analizarlo. Creo que la historia es cíclica y se repite. Volviendo a estudiar el pasado lo que hacemos es aprender, sobre todo de nuestros errores, para no volver a cometerlos, aunque creo que esto que estoy diciendo es una utopía, porque al final no se cumple.

En los últimos meses estás desarrollando una actividad intensa de promoción. ¿Qué supone criar una novela, sacarla adelante? ¿Sigue vigente la afirmación de Larra de que escribir en España es llorar?

Mi libro está dirigido a todos los públicos, y sé que a los jóvenes les va a gustar

A mí me gusta escribir, aunque parezca una perogrullada, porque de no gustarme no sería escritora ¿por qué digo esto? Porque hoy en día el escritor, no solo escribe, sino que se tiene que convertir en editor, distribuidor, publicista, y un montón de cosas más si no quiere que su libro se quedo dormido en las estanterías de una librería. A veces sí que me siento identificada con esa afirmación, porque da la sensación muchas veces de que la sociedad es sorda o no nos entiende. Algo han cambiado las cosas, sin embargo, no quiere decir esto que hayan mejorado. Creo que nuestra batalla hoy en día está en el ámbito de la tecnología. Los chavales sobre todo, están tan imbuidos en las redes sociales y los móviles que no ven más allá. A muchos de ellos, cuando les hablas de literatura, casi te preguntan qué es eso. Mi libro está dirigido a todos los públicos, y sé que a los jóvenes les va a gustar, sin embargo, a veces pienso que ni siquiera lo van a intentar, que mi voz, como decía Larra, no les va a llegar, no la van a oír, pero porque ni siquiera lo van a intentar. Esto me da mucha pena.

¿Para cuando la continuación de La cruz del tiempo?

Ya la estoy escribiendo, y lo llevo muy bien, aunque me cuesta mucho el trabajo de investigación, que creo que es una de las etapas más importantes del proceso creativo. No todo es ponerte ante un papel, o un ordenador, y escribir lo que se te ocurra, hay que ser fiel a la historia e investigar mucho para que tu novela sea veraz.

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