Los perros y la rabia

c_280_300_16777215_00_images_fotos_eventos__MG_5903.jpgUno de los más grandes autores de teatro del siglo XX era amigo de un corraleño. Se conocieron en los años oscuros de la posguerra, cuando ambos cumplían condena. Tiempo después, Antonio Buero Vallejo y Gregorio Lozano Alonso mantuvieron la amistad e intercambiaron algunas cartas que el pasado sábado se hicieron públicas en el Auditorio de Corral de Almaguer.

 

Como el propio Buero, el profesor de literatura Alejandro Pérez comenzó su intervención describiendo el escenario de la obra con la que el autor comenzó su andadura por los escenarios, Historia de una escalera, recordando las primeras frases de la primera escena y pasando a ilustrar a los asistentes sobre la biografía de Buero Vallejo y la importancia de su teatro en unos momentos en que este dormitaba sobre un estéril panorama de costumbrismo.

Antonio llegó al teatro y se mantuvo en él por méritos propios; y llegó pisando fuerte, nada menos que desplazando al mismísimo don Juan Tenorio, rompiendo con ello una arraigada tradición y subiendo a las tablas la vida y problemas cotidianos de la gente normal, gente como Gregorio Lozano, que era, como muchos otros, conocedor de historias de vencedores y vencidos.

Fueron estas historias las que empezaron a interesarle a Félix Muñoz, cuando en su estancia en Inglaterra se enteraba, a través de las noticias, de que en España existía otro país distinto al que le habían enseñado. Consciente de que aún había mucha memoria que permanecían en la oscuridad, Félix entabló gran amistad con Gregorio, que para él fue un referente, y ha sido el impulsor de que las cartas de la amistad entre Buero y Gregorio salgan a la luz. Así lo contó en su intervención para glosar la figura de su amigo.

Se proyectaron y leyeron algunas de las cartas cuyo valor es simplemente la amistad entre dos personas. El acto, que había comenzado con la intervención del grupo de danza de las alumnas de Vanesa, finalizó con la entrega de una placa conmemorativa tanto a la familia de Gregorio como a la de Buero, entrega que hizo la alcaldesa de Corral de Almaguer, Juliana Fernández de la Cueva, que asistió al evento acompañada de otros concejales.

El presidente de la asociación Amigos de Corral, Pedro Antonio García Gasco, organizadora del acto, agradeció la asistencia del hijo de Antonio Buero Vallejo, Carlos Buero, quien se dirigió a los asistentes para hablarles de “perros y rabia”. Las cosas, vino a decir, no sabemos cuando comienzan ni por consecuencia de qué; posiblemente, como se cita en El sueño de la razón, una le da un golpe a otro, el otro se lo devuelve y así durante siglos. Apuntó que es necesario que asumamos nuestra propia identidad y reconozcamos nuestro pasado sin complejos, porque de lo contrario seguiremos matando a los perros, pero la rabia permanecerá. Y continuaremos en La ardiente oscuridad.

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