Durante siglos permanecieron ocultos bajo las capas de la tierra, entre murallas derruidas, relatos legendarios y costumbres heredadas sin que apenas reparáramos en su origen. Sin embargo, este sábado, el pueblo celta volvió a ocupar el centro del escenario en Corral de Almaguer gracias a la conferencia "La Europa de los celtas: mitos, lenguas y diversidad cultural", impartida por el arqueólogo e historiador Manuel Fernández-Götz, una de las principales referencias internacionales en el estudio de la Europa de la Edad del Hierro.
Lejos de la imagen romántica y difusa que durante mucho tiempo ha rodeado a los celtas, Fernández-Götz presentó a unas sociedades complejas, dinámicas y profundamente conectadas entre sí. Su intervención permitió recorrer una Europa celta que se extendía desde las Islas Británicas hasta la cuenca de los Cárpatos y que articuló una extensa red de grandes centros urbanos fortificados, los conocidos oppida. Estos asentamientos, auténticos núcleos políticos, económicos y comerciales de finales de la Edad del Hierro, evidencian el elevado grado de organización alcanzado por aquellas comunidades antes de la expansión romana.
La conferencia se adentró también en la estructura social de estos pueblos. Especial interés despertaron las referencias a los últimos estudios arqueológicos y genéticos, que están aportando nuevas perspectivas sobre las élites celtas y sus formas de transmisión del poder. Las investigaciones más recientes apuntan a complejas relaciones familiares y dinásticas, mostrando una realidad mucho más sofisticada de la que durante décadas se atribuyó a estas sociedades.
Otro de los temas abordados fue el papel de los druidas, guardianes de la memoria colectiva, la religión y el conocimiento. Fernández-Götz explicó cómo constituían una élite intelectual cuya formación podía prolongarse durante años y cuya influencia trascendía el ámbito religioso para alcanzar aspectos jurídicos, culturales y políticos. La transmisión oral del saber fue uno de los rasgos distintivos de una tradición que dejó escasos testimonios escritos, pero una enorme huella cultural.
La charla recorrió igualmente la pervivencia del legado celta en las tradiciones populares, el folklore y la literatura europea. Lejos de desaparecer con la conquista romana, muchas de aquellas creencias y formas de entender el mundo sobrevivieron transformadas, integrándose en nuevas realidades históricas y llegando, en algunos casos, hasta nuestros días.
El público siguió con gran atención esta conferencia, dentro del ciclo Veranos Carpetanos 2026, que combinó los hallazgos más recientes de la investigación arqueológica con una reflexión sobre la importancia de las raíces culturales europeas. Al término de la sesión quedó una idea clara: los celtas no son únicamente un capítulo del pasado. Su memoria sigue viva en el paisaje, en las tradiciones y en la identidad de buena parte de Europa.
