El más ilustre vecino de Corral de Almaguer, un inmigrante
Que la estupidez humana no tiene límites, es algo que casi nadie discute, pues es raro el día que no somos testigos de alguno de sus numerosos ejemplos. Que el ser humano cae y vuelve a caer una y otra vez en la misma piedra y repite hasta la saciedad los mismos errores, es un hecho tan contrastado a lo largo de la historia, que nos hace dudar en ocasiones de la capacidad de razonamiento del ser humano y de si en verdad es superior a los animales.











